18 de Mayo, 2006


Mi patria en mis zapatos
Me doy cuenta: hacer planes a largo plazo no tiene mucho sentido. La vida suele ser la que decide.

*Según los planes que hice a largo plazo hace dos años y medio, yo seguiría en Noruega y, a estas alturas, esquiaría como un niño noruego de 4 años (uséase: mucho mejor que ahora). No pudo ser.
*Según los que hice hace dos años, quizás habría retozado algo por Alemania, hasta cuadricular aún más mi cabeza. No pudo ser.
*Según el que hice hace un año, ahora estaría haciendo las maletas rumbo a Nanjing o a Shanghai. No va a poder ser.

Este año, la Vida ha decidido que tengo que quedarme un año más en Madrid, por obra y gracia de un cúmulo de factores. Así que ir a China vuelve a ser mi plan a un año vista.

Estos son los motivos por los que no me apetecería volver a China:


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  • -El tráfico caótico.
  • -El queso, los dulces, el chocolate y los yogures de China.
  • -Comer arroz casi a diario.
  • -La cama sin colchón de ZF.
  • -La señora que vende verduras bajo la ventana de la habitación donde duermo, y que empieza a gritar a pleno pulmón a eso de las 7 de la mañana.
  • -La humedad ambiental + el calor soporífero.
  • -Que me miren en el autobús y en la calle.
  • -Que me miren y remiren cuando voy con ZF.
  • -Que me miren, remiren y requetemiren cuando voy con mis suegros.
  • -Que los chinos me pidan hacerse fotos conmigo, como si yo fuese un animal raro del zoo, o una estrella de cine.
  • -Que los taxistas traten de timarme.
  • -Hacerme la modosita en las reuniones familiares.
  • -Intentar comprar un sujetador en el Carrefour chino, y que me siga una tropa de señoritas mirándome las tetas y preguntándome si me pueden ayudar.
 

Algunas razones por las que sí quiero volver:

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  • -El resto de la comida.
  • -Ir al karaoke.
  • -Ir en bici (mientras repaso el rosario, eso sí).
  • -Las cosas baratas.
  • -Los chinos.
  • -Su idioma.
  • -Sus costumbres.
  • -La sencillez de la mayoría de los que conozco.
  • -Su cultura y su Cultura.
  • -Entender lo que cuchichean sobre mí en el autobús.
  • -Pegar un corte a los taxistas que intentan timarme.
  • -Los paisajes.
  • -Las mariposas gigantes y las libélulas.
  • -Los niños chinos con el culo al aire.
  • -Mil retos diarios. Este punto vale por mil puntos.

En definitiva, si a lo que no aspiro en esta vida es a un trasiego diario insípido y monótono, un cambio de contexto tan radical me lo garantiza.

Tendrá que esperar.

(Fotos: El tráfico loco, de Sinosplice, y éste a través de Ape Rifle. El niño con el culo al aire, de este otro sitio).