Pobres hombres orientales
 

Resulta que corre la voz de que, además de tenerla como un cacahuete, son poco atractivos (o decididamente feos), nada cariñosos, machistas, y tan románticos como Pippin (mi conejo de Angora) tras un mes de abstinencia.

Estas generalizaciones me las tomo con filosofía. Hace tiempo que paso de los que nos miran en el metro, y de los comentarios que me hacen (y de los que reprimen).

Mi novio es chino, y no lo cambio por un Brad Pitt con media alma de Arguiñano y la otra de Bricomaniaco.

Son tantas sus virtudes que no me voy a poner a enumerarlas, y a argumentar por qué desmonta punto por punto los tópicos que caerían en su contra. Como diría Raphael, ¿qué sabe nadie?

Sí: Es posible estar con un oriental. Los hombres de las fotos de la entrada de hoy, son el resultado de una historia de amor entre uno de estos indeseables, y una occidental (tan ciega como yo). No tiene mala pinta el resultado.