Octubre del 2006
Subamos al cielo
En una de las entradas del blog de Chinochano se ha formado un foro kilométrico sobre una telenovela coreana llamada Escalera al Cielo. Yo no tenía ni idea sobre ella, pero ha causado conmoción en los países hispanos donde se ha emitido.
Algo tendrán las novelas coreanas... Hace ya meses, mi amiga XiaoNing me contaba sus panzadas a llorar con "Dui Bu Qi, Wo ai Ni" ("Lo siento, te quiero"), también coreana, cuyos capítulos compraba en el videoclub chino que hay cerca de la Plaza de España.
Nunca he sido de culebrones, lo prometo; ni siquiera caí con Pasión de Gavilanes ni con Betty la Fea. PERO en este caso no me he podido aguantar y he bajado algunos episodios a mi ordenador.
Es fin de semana, las musas llevan meses sin visitarme... Por eso, en un acto de dudosa legalidad, voy a poner el primer episodio. No lo veáis, no vayáis a engancharos:
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Clásicos populares
Recuerdo que Quijote siempre echaba la bronca a Sancho por usar demasiados refranes. Una profesora de literatura que tuve, también, nos animaba a no usarlos (pues favorecían, según decía, la vagancia mental), y a expresarnos con nuestras propias palabras.
Nunca hice caso a mi profesora, y siempre me gustó Sancho Panza. Me encantan los refranes. Usarlos. Y me encanta comparar la sabiduría popular de cada cultura. Cómo no: Los proverbios chinos, aunque llegaron a mi vida tarde, se han hecho un hueco en mis preferencias.
No es que sean más sabios que los de otro país; en teoría, cualquier proverbio debería ser sabio. Lo que me llama la atención de los proverbios chinos es que, en muchas ocasiones, te sueltan una frase contenida en una historia milenaria, o que la resume, de manera que si no conoces la historia que da origen al refrán te quedas... pues así: . Mi proverbio chino favorito es, por goleada, el que sigue:
sai4 weng1 shi1 ma3
Que viene a significar: "El señor de la frontera perdió su caballo". Esta oración así, en frío, como mucho nos haría exclamar: "Pues pobrecito, el señor, que se ha quedado sin caballo". La historia que ilustra este proverbio y le otorga significado es de gran belleza, en mi opinión. La traduzco de mi libro de proverbios, para quien le interese:
El siguiente proverbio tiene su origen en los escritos del príncipe Huainan, recopilados por un grupo de pensadores durante la dinastía Han Occidental (206 A.C- 24):
 Hace mucho, mucho tiempo, un joven que vivía cerca de la gran muralla perdió su yegua. Ésta escapó a tierras gobernadas por tribus de etnias minoritarias. Cuando sus amigos y parientes se enteraron de lo que había ocurrido, fueron a consolarlo. Su viejo padre le dijo: "Anímate, hijo, ¡quién sabe si esto no será en el fondo una bendición!"
Unos meses más tarde, la yegua regresó, trayendo consigo un grupo de recios caballos. Sus amigos y parientes estaban felices por el joven, y se acercaron a felicitarlo. Sin embargo, su viejo padre le advirtió: "¿Quién sabe si ésto no acabará siendo motivo de desdichas?"
El joven adoraba sus nuevos caballos, y todas las mañanas cabalgaba a lomos de uno de ellos. Sin embargo, como no habían sido bien adiestrados, un día cayó al suelo, quedando inválido. De nuevo, sus amigos y parientes se acercaron para consolarlo. Su viejo padre le recordó: "¿Quién sabe si esto no será una bendición disfrazada de desdicha?"
Un año más tarde, las tribus minoritarias comenzaron a atacar las áreas protegidas por la Gran Muralla. La mayor parte de los jóvenes tuvieron que unirse a los ejércitos que trataban de repeler los ataques. Nueve de cada diez de los jóvenes perecieron en combate. El joven fue eximido de unirse al ejército por su invalidez, y tanto él como su padre sobrevivieron.
"Por tanto, un hecho afortunado puede transformarse en desdicha, y viceversa"
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No he conseguido encontrar un refrán equivalente en español, pero sí recuerdo uno noruego algo parecido:
"A veces, las cosas malas que nos ocurren, son regalos envueltos en un papel muy feo".
Ambos proverbios parecen hablar de la relatividad de los acontecimientos de la vida, aunque el noruego se fija más en el aspecto optimista (es la versión a la que recurro para animarme, lo admito). Si estás ahí, ¿hay algún refrán que uses a menudo? ¿Alguno que te guste especialmente? ¿Quizás alguna historia que ilustre el que he escrito? ¿Y un refrán en español parecido a los que he escrito?
Enlaces:
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Parecidos razonados
Zf regresó el martes.
Durante su ausencia, retomé el estudio formal del chino. Sí, el de hincar codos, con libros y cuadernos.
Dado que el chino es un idioma que llegó a mi vida de
casualidad, su estudio me supuso un reto colosal. Para empezar, no lo
estudiaba por motivaciones intrínsecas al idioma o la cultura china. Lo admito: si ZF hubiera sido Coreano, ahora estaría yo tragándome los episodios de la celebérrima Escalera al Cielo en versión original, y mi blog se llamaría... Olgaeeeeyah, o algo así.
Una vez metida en vereda, descubrí que el chino es una lengua fascinante. No tan compleja gramaticalmente como cuenta la leyenda, y con un sistema de escritura que tiene incluso algo de lógica. Claro que, de eso me doy cuenta ahora.
Al retomar estos días el estudio del chino, he recordado mis técnicas del principio para recordar unos caracteres que se me antojaban locos.
Al comienzo del comienzo, lo más fácil era asociar el carácter con imágenes recordables. Eso sí, mis asociaciones eran entonces un tanto surrealistas:
Por ejemplo, me parecía que Shuo1 (hablar) era clavadito a una i + la televisión que tenía mi abuelo en su salón.
No me negaréis el parecido...
Recordar cómo se trazaba la partícula interrogativa (ma) me costó muchos intentos, lo admito. Esos dos cuadraditos colgantes, casi como dos espermatozoides de cabeza cuadrada, que se enredaban entre sí... Se me resistió lo suyo, no sé muy bien por qué (He escogido otro símil, apto para menores, para ilustrar el ejemplo):
Luego llegó la época de los primeros libros de radicales y su evolución, y las interminables repeticiones en los cuadernillos para niños chinos que me mandaba mi suegra. Poco a poco, mis asociaciones comenzaron a tener un poco más de lógica.
Por ejemplo, el carácter tradicional para puerta (men2) ya no lo asocié con otro par de anteojos, sino con la puerta de un salón de un Western.
...Y el carácter para descansar (xiu1), dejó de ser un-hombre-de-largos-brazos-con-sombrero-mexicano- sujetando-un-azadón, para ser lo que indicaba el carácter diseccionado: Una persona apoyada en un árbol (descansando):
Es lo que tiene el estudio. Miras atrás, y ves con regocijo todo el camino que has avanzado... Pero cuando miras de nuevo al frente, no ves sino todo lo que te queda por aprender. |
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Mirones
Recuerdo que, al principio de la relación con mi novio, me parecía un tormento salir por la calle, y estar bajo el escrutinio de la gente. Algunos nos miraban hipnotizados en el metro; otros retorcían la cabeza a lo Niña del Exorcista.
La convivencia con mi pareja hizo que su "chinidad" me pasase desapercibida. Si miraba nuestro reflejo en un espejo, no veía a un chino con una pecosa, sino a ZF y Olga. Algunos de mis familiares han alcanzado también este punto, pero para otros ZF no deja de ser la pareja exótica de Olga.
Ni qué decir tiene que cuando me aventuro fuera de mi casa con él, seguimos provocando algunas tortícolis a los transeúntes. El día que tengamos churumbeles, me lo huelo, se oirá el "crack" de huesos del cuello varios a nuestro paso.
Con los rasgos físicos (también los étnicos), debe pasar lo mismo que con los acentos: que uno sólo nota los ajenos. Al menos, hasta que te hacen notar los propios. A algunos chinos les sorprende que, para los de fuera, ellos tengan los ojos "rasgados". Yo, cuando me miro al espejo, no veo mis pecas. De hecho, probablemente me enteré de que eran un rasgo mío "distintivo", cuando mis compañeros de parvulitos se cachondeaban de ellas.
¿Qué es la normalidad? ¿Hay alguien normal por ahí? ¿Cuándo aprenderemos a mirar "más allá"?
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