![]() Recuerdo que, al principio de la relación con mi novio, me parecía un tormento salir por la calle, y estar bajo el escrutinio de la gente. Algunos nos miraban hipnotizados en el metro; otros retorcían la cabeza a lo Niña del Exorcista. La convivencia con mi pareja hizo que su "chinidad" me pasase desapercibida. Si miraba nuestro reflejo en un espejo, no veía a un chino con una pecosa, sino a ZF y Olga. Algunos de mis familiares han alcanzado también este punto, pero para otros ZF no deja de ser la pareja exótica de Olga. Ni qué decir tiene que cuando me aventuro fuera de mi casa con él, seguimos provocando algunas tortícolis a los transeúntes. El día que tengamos churumbeles, me lo huelo, se oirá el "crack" de huesos del cuello varios a nuestro paso. Con los rasgos físicos (también los étnicos), debe pasar lo mismo que con los acentos: que uno sólo nota los ajenos. Al menos, hasta que te hacen notar los propios. A algunos chinos les sorprende que, para los de fuera, ellos tengan los ojos "rasgados". Yo, cuando me miro al espejo, no veo mis pecas. De hecho, probablemente me enteré de que eran un rasgo mío "distintivo", cuando mis compañeros de parvulitos se cachondeaban de ellas. ¿Qué es la normalidad? ¿Hay alguien normal por ahí? ¿Cuándo aprenderemos a mirar "más allá"? |
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