Noviembre del 2006
Un paseo entre jeroglíficos...
... o de cómo los caracteres chinos tienen su lógica.
Hace tiempo que me propuse un reto: Tratar de mostrar que los caracteres chinos tienen su lógica. Los parecidos razonados pueden ser también... razonables. Por eso, os propongo un paseo ligero entre los caracteres chinos, a ver cómo resulta el experimento.
|
El ser humano ha encontrado mil maneras de representarse a sí mismo . En chino, el carácter para indicar persona es uno de los más comunes. En etapas anteriores, se nos veía muy bien la cabecita ( ), pero el paso del tiempo nos dejó un ser humano de largas piernas:
 ¿Veis al hombre?
Ahora, tratad de rememorar: ¿Qué hacíais cuando érais pequeños (o no tanto), y querías expresar que algo era muy grande? Posiblemente, algo parecido a esto:

El carácter chino que váis a ver, representa a nuestro hombre patilargo de antes, con los brazos extendidos, y significa (cómo no) grande.

¿Veis al hombre con los brazos extendidos?
Ahora vámonos al cielo un rato.
Si pensamos en él (al margen de nuestras creencias religiosas, quien las tuviere), probablemente nos venga a la mente una masa inmensa de color azul, con más o menos nubes, bajo la que vamos desarrollando nuestras minúsculas vidas.
Vale. ¿Y si al señor con los brazos abiertos de antes ( ) le ponemos bajo el cielo? Tal que así:

Lo que nos queda (usando la fuerza de la imaginación) no es sino el carácter chino para cielo:
 ¿Veis al señor bajo el cielo?
Ahora vamos a hacer un viaje en el tiempo, a la China antigua:

Ya sabéis que, antiguamente, los hombres chinos se dejaban el pelo largo, que se recogían en trenzas u otros estilos, pudiendo ponerse tocados varios, dependiendo del periodo que fuese.
Entonces, si al señor con los brazos abiertos de antes ( ) le ponemos un tocado, tal que así: , nos queda el carácter chino para marido, que tenéis a continuación: . ¿Veis al señor con su tocado? En definitiva, el carácter , intenta resaltar la cabeza del hombre. Hay quien lo interpreta también, como un hombre sabio cuya sabiduría sobrepasa el cielo, de ahí su semejanza también con el carácter para cielo...
Podría seguir hasta el infinito y más allá, pero ¿para qué hablaros de persecuciones ( ) o de cómo tres son multitud ? Mejor será dejaros, para que paséis un domingo tranquilo.
Enlaces de interés:-Chinesetymology -- muestra el origen y evolución de los caracteres. La encontré ayer de casualidad... ¡qué descubrimiento! | |
|
El amor de Pedro
Conocí a Schwarzer Peter ("Pedro Negrito") en septiembre, a través de algunos periódicos alemanes. Hoy he vuelto a ver a Pedrito en Antena3: todo el mundo se hace eco de su amor imposible y condenado a la desdicha, un amor por siempre no correspondido.
...
Pedro Negrito se enamoró ciegamente de una cisne blanca y lustrosa. Respondía tímida y sumisa a sus acercamientos. Un día, juró a su amada que siempre nadaría a su lado. Incluso permaneció a su lado cuando ella decidió (¡sin consultárselo siquiera!) no emigrar a tierras más cálidas, corriendo peligro de fenecer en el frío invierno de Münster.
. . .
Pedro (en primer plano) acompañando a su amada (tras él) ...
Para los que se acercan a su parque en Münster, Pedrito es el cisne que ha hecho algo graciosísimo: enamorarse de un cisne... a patines. Montan a lomos de su amada, y miran con sorna a Pedrito, que los sigue desesperados.
-¡...pero te juré amor eterno!
¿Pero no es el amor de Pedro tragiquííííiisimo?
A veces nos enamoramos. No sé si la explicación son unas cuantas reacciones químicas, o es algo más profundo. Porque hay tantos tipos de amor, como personas (o cisnes). Algunos pueden pensar, al mirarnos, que tenemos una venda en los ojos, que nuestro amor es imposible, ridículamente imposible, y no puede salir bien. ¿Pero cuántos pueden presumir de haber conseguido un amor de éstos que no se resquebrajan, o que no se convierten en una cómoda rutina con el tiempo? La validez de un amor no la decide nadie: sólo el paso del tiempo.
...
|
|
Genuflexiones gratis
Soy lo peor. Cada vez escribo menos. Me dedico a leer decenas de blogs interesantísimos, y a este de aquí, pobre y paliducho, no le hago ni pajolero caso. Ya lo decía mi grupo (español) favorito, El Último de la Fila, "Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir".
Lamentos aparte, el movimiento "Free Hugs" está de moda - modísima. Yo lo descubrí tarde, gracias a mi amigo Takeshi Kaneshiro, quien lo descubrió gracias a A Punto. Tiempo después, coincidiendo con las réplicas internacionales, otros blogs han recogido el tema.
En particular, Chinochano se hace eco de la poquísima aceptación de la iniciativa en China. Parece ser que en China, se dejaban abrazar tres gatos. ¡Rayos y retruécanos!
Yo descubrí el abrazo en Noruega. Mis amig@s de allí me dan unos abrazos que me dejan sin respiración, ¡qué gustazo! De hecho, creo que me gusta reencontrarme con ellos para recibir una nueva dosis de abrazos.
En España, salvo situaciones excepcionales, no he salido de los dos besos, que no son para nada tan reconfortantes como los abrazos.
Yo no reprocho a los chinos que pasen de darse abrazos con compatriotas que llevan carteles con invitaciones gratuitas a un achuchón. La cuestión del espacio personal, cómo se vive y administra, es muy... personal.
En las culturas del mundo, unos se dan abrazos, besos en números varios, palmadotas en la espalda, otros se estrechan el pene, o las manos; otros inclinan su cabeza. Además, estos factores pueden cambiar con el paso del tiempo.
Supongo que para un chino, ver a alguien repartiendo abrazos es, simplemente, extraterrestre. Y no porque los chinos no abracen, sino porque lo hacen en otras circunstancias.
Es inevitable, porque es lo más fácil, juzgar al prójimo tomando como rasero lo que nos es conocido.
Recuerdo a menudo a este respecto que, cuando vivía en Noruega, llegaban cada año Erasmus españoles, que se iban sólo con otros españoles, que se reunían cada día para cocinar tortilla de patatas/paella/lentejas, que no hablaban con los noruegos (salvo el cajero del supermercado) ni aprendían una palabra del idioma. Uno de sus temas de conversación favorito era "¡Qué cerrados son los noruegos!".
¿Y si ensanchamos la mente? Mira que es difícil, pero yo lo voy a intentar. |
|
|
|