Estando en China, dedicamos 15 días a dar una vuelta por el país, para dejar tranquilos a mis suegros (vale, también para hacer turismo).
Las excursiones, organizadas por mi suegra o mi novio, me servían para afinar el oído con el mandarín sobre los temas más dispares. En una de ellas, el guía (chino) se pasó todo el viaje hablando a los turistas (chinos todos, menos servidora) sobre Feng Shui. Yo estaba embelesada con lo poco que conseguía entender.
En cuanto regresamos a Nanjing, me lancé a la librería más grande de la ciudad (una Xin Hua Shu Dian, hay en toda China). La parte de la librería en chino tenía varias estanterías sobre Feng Shui… ok, interesante. Antes de comprar, eché un vistazo a las estanterías para Laowais (guiris)… Vale: La vida de Confucio, Aprenda chino en una semana sin esfuerzo, Sépalo todo sobre los recortes de papelo nudos chinos, Pintar con tinta china, Lao Tsé, Guías de ciudades… ¡Narices, no había NADA sobre Feng Shui!
Me hice con algún libro en chino sobre Feng Shui (con muchos dibujos, lo admito). Al pagar, le pregunté a la señorita:
-¿Cómo es que no hay nada sobre Feng Shui en otros idiomas? -Es que –me dijo- no está permitido. -¿Y eso, por qué? - La chica se encogió de hombros, así que no insistí.
Después, hablándolo con otros chinos mayores, lamentaban el estropicio que se hace a menudo con sus tradiciones.
Da igual de qué tradición se trate: Sea Feng Shui, Kung Fu, Taichi, X o Y… Llegamos, lo modificamos a nuestro antojo (a veces, completamente), lo rebautizamos con un nombre misterioso ("Escuela Wo Yao FangPi de Feng Shui, fundada por Tordo Sharuh, discípulo directo del maestro (chino) Chou Si Le, que vive en el monte LinShao junto al monasterio ShaoLin"), y ¡hala! ¡a vivir! Si tenemos suerte, quizás podamos tener adeptos, y hasta expedir títulos online con nuestra disciplina.
En fin… El caso es que, leyendo los libros de Feng Shui, me di cuenta de la ensalada mental que yo misma tenía, y de que el Feng Shui no tenía mucho que ver con los conceptuchos supersticiosos a los que solía reducirlo antes. Por Internet, también he visto cosas muy parecidas a la que sigue, y que demuestra que el cacao está algo generalizado (aviso: es una dramatización, pero no se desvía tanto de la realidad. Os ahorro los enlaces):
Cuando me dé por ahí, os contaré cosas que me han gustado del Feng Shui (sin daros rituales mágicos para el 2007, lo siento). Eso sí, para eso hace falta que me inspire para escribir...
Por Aorijia el 16 de Diciembre, 2006, 19:43 en
China
A los pocos que han seguido mi andadura en blogs anteriores, les sonará esto que escribí sobre el vendaje de pies chino. Cambio el texto ligeramente, incluyo dos vídeos y enlaces, pero el resto se queda igual.
ADVERTENCIA: A quienes no hayan leido el texto previamente, tened en cuenta que lo acompaño de imágenes MUY explícitas. Advertido queda.
EL VENDAJE DE PIES EN CHINA
Vendaje de Pies en China, Bound Feet, Footbinding, Loto Dorado, Golden Lotus
¿Cuándo me interesé por el tema?
La visión de unos zapatitos liliputienses cazó mis sentidos, me revolvió el estómago y luego me persiguió durante días, desde que los divisé en un museo del norte de China. Al primer momento, me pregunté por qué habían expuesto unos pololos de bebé: mi mente no pudo asociar que esos zapatos tan rícamente bordados, que no medirían más de 6cm, pudieran pertenece a una mujer adulta. Aunque aquéllos zapatos que vi pertenecieron a una concubina imperial que vivió durante la dinastía Ming, no significa que la costumbre de vendar los pies se pierda en la noche de los tiempos.
¿Se practica en la actualidad?
Hoy en día (aunque parezca increíble) hay algún Occidental con tal fascinación por el tema que se venda los pies, pero dado que cuando comienzan a practicarlo sus pies ya tienen pleno desarrollo óseo, el resultado es bastante penoso (he visto fotos, pero ésas os las ahorraré). Ya lo dice mi abuela: "Hay gente pa tó".
Esta es una foto tomada en Beijing.
En China, no hace tanto que se erradicó esta costumbre, y aún quedan unos pocos centenares de ancianas (casi todas octogenarias) que llevan los pies vendados.
LA HISTORIA
No se conoce con seguridad cuándo comenzó en China la práctica de vendar los pies. Sin embargo, muchos creen que comenzó durante la dinastía Han (206BC-220AD) y alcanzó la popularidad durante las Cinco Dinastías (907-960) y al principio de la dinastía Song (960-1279AD).
Hay muchas historias sobre el origen de esta práctica. La más conocida versa sobre una concubina del emperador Li Yu (937-978) , llamada Yaoniang. Tenía fama de realizar maravillosamente la Danza del Loto sobre una plataforma de oro. Esta danza requería vendar sus pies con un paño de seda blanco, de modo que sus pequeños pies adoptasen la forma de una media luna. Al parecer, los pies vendados realzaban la belleza de la danza, y su pequeñez hacía que fuesen doblemente admirados.
Con ello, el vendaje de pies comenzó en palacio. Comenzó practicándose en las clases altas, para luego extenderse al resto de China y al resto de clase sociales, como medio para asegurarse un buen matrimonio. El vendaje perduró más de un milenio, hasta ya entrado el siglo XX. La historia sobre Yaoniang también explica por qué se llamaba a los pies vendados el "Loto Dorado".
Jóvenes de clase media con los pies vendados
EL PROCEDIMIENTO
Un par perfecto de lotos de oro debía medir 7 cm de largo, y ser pequeños, estrechos, puntiagudos, y arqueados. La meta del vendaje era juntar los dedos del pie con el talón de modo que el pie pudiera formar un arco. Si el vendaje estaba bien hecho, el tobillo sería empujado hacia adelante, por lo que el pie estaría en una posición vertical. El propósito de esto era cambiar la posición del cuerpo, de modo que siempre que caminase una mujer, sus nalgas se movieran para apoyar el la parte superior del cuerpo. El efecto es similar a usar zapatos de tacón alto.
¿A qué edad comenzaba?
A las muchachas se les comenzaba a atar los pies de los 5 a los 8 años. En la China norteña, en lugares como Shanxi y sus áreas vecinas, el vendaje se adelantaba a los 3 años.
Para asegurar un proceso exitoso, previamente a la muchacha se le habría obligado a llevar zapatos pequeños, muy apretados y puntiagudos, para frenar el desarrollo del pie. Esta preparación lleva el nombre de Chu Long, y podía durar desde un par de meses hasta un par de años.
Generalmente, antes de que las muchachas fuesen vendadas, eran advertidas por sus madres: No importaba cuán doloroso fuera, no debían darse por vencidas. Si fracasaban en el proceso, no podrían sobrevivir en la sociedad cuando crecieran. La inmadurez de la niña, el peso de la tradición, la piedad filial tan característica de China, y el miedo llevaban a las muchachas a no poner objeción al dolorosísimo trance al que tendrían que enfrentarse.
El proceso del vendaje de pies se puede dividir en 4 etapas; su duración era de aprox. 3 años(en total):
La primera etapa se llama" shi chan". El pie derecho se venda generalmente primero, seguido por el pie izquierdo. Deben ser lavados bien, y las uñas de los dedos de los pies deben ser cortadas lo más cortas posible. Después, la madre pone alumbre entre los dedos del pie para ayudar a la piel en el proceso de la contracción y para evitar que el pie se infecte y supure.
Usando un vendaje, los dedos del pie son forzados a doblarse hacia la planta del pie. Para juntar el talón y los dedos del pie, el tenso vendaje oprime el pie hasta cubrirlo completamente. Sin embargo, el dedo gordo no es vendado, ya que será indispensable para no mermar completamente el equilibrio del cuerpo en el futuro, y su apoyo será necesario en la etapa de preparación del Loto de Oro. Los vendajes, después de que fueran apretados, se cosían. Sobre el pie se pondría un par de zapatos puntiagudos, dando fin a la primera etapa.
Desde este momento entramos en pleno proceso de cambio de la morfología del pie. Por eso, los zapatos debían cambiarse con frecuencia para evitar el crecimiento del pie. Esto sucedía cada dos semanas generalmente, siendo cada nuevo par de zapatos más pequeño que el anterior.
La segunda etapa se llamaba "shi jin", y se extendería durante más de medio año. El objetivo en esta etapa sería conseguir un pie más fino y estrecho. Estamos en plena etapa de contracción de la piel, lo que llevaría a los pies a sangrar y a supurar.
Cada tres días, se retiraban las vendas, se desinfectaban los pies y volvían a vendarse. Cada vez que fueran vendados, la presión del vendaje sobre el pie sería aumentada, con lo que el dolor sería también más intenso cada vez. Esto se debe a que, en esta etapa, el vendaje fuerza a los pies a formar una curva hacia la planta del pie.
La segunda etapa era la etapa más dolorosa. Dado que el pie ya no puede apoyarse plano sobre la tierra, incluso el menor contacto sobre él provocaría dolor (qué no haría el caminar). Sin embargo, en esta etapa la muchacha no puede venirse abajo; es la hora de aprender a caminar usando los talones. (En el siguiente vídeo de 10 seg. escasos de duración, podéis ver a dos muchachas caminando con los talones).
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La tercera etapa consiste en plegar el talón sobre la planta. Esta etapa se llama "jin chan". Durante esta etapa, los músculos se contraen, la carne se pudre. Los dedos que en etapas previas se han doblado sobre la planta están ahora prácticamente muertos. Especialmente los dedos del pie que se doblaban debajo de la planta, en particular el dedo meñique, podríadesprenderse del pie.
La cuarta etapa se llamaba "guo wan". El propósito en esta etapa era doblar aún más el pie para que pudiese formar un arco agradable. Este proceso llevaría cerca de seis meses. Además de usar el vendaje y los zapatos pequeños para apretar el pie, se usaba bambú para aumentar el arco del pie.
Mucha gente me ha preguntado por qué no me caso en España.
Y es que casarse con un extranjero en España puede tener varios matices:
-Se puede uno casar con un europeo, y todo será fenomenalmente normal. ¿Qué otro motivo tendría nadie para casarse con un belga, sino el amor? "Un matrimonio entre iguales".
-Se podría uno casar con un estadounidense; eso sí, tendría que demostrar que no le interesa la nunca suficientemente ponderadaresidencia en los USA.
-Ahora bien, sólo si prefiriese facer entuertos en vez de desfacerlos, le daría a uno por casarse con un ciudadano (cof, cof) de un país tercermundista (cof, cof), como China. En este caso, además de las cosas que hacen las parejas normales cuando se casan, uno tiene que demostrar previamente ante las autoridades competentes que se casa por amor, y no por conveniencia.
¿Cómo demuestra uno "el amor"? La demostración se realiza a través de varias entrevistas, juntos y por separado, y rellenando cuestionarios con preguntas personales, cuyo objetivo es demostrar que se conoce al marido/esposa.
Esta circunstancia me hace pensar varias cosas:
Si yo quisiera casarme por conveniencia, estaría chupado. Al estilo de lo que hacían Andie Macdowell y Depardieu en Matrimonio de Conveniencia, me tomaría un par de colacaos con el elegido, mientras me pone al día de su vida y milagros; nos hacemos un par de foticos y nos escribimos alguna cursilada en un papel. Listos para el cuestionario.
Que no, no... No me casaré en España mientras tenga que hablarle a un tío que no conozco (ni me conoce) sobre en qué lado de la cama duermo; menos aún, si el motivo por el que tengo que hacerlo es que me he ido a fijar en alguien de X país (¡quién me mandaría!), lo que convierte mi relación en sospechosa. No lo haré, porque me parece impúdico, y porque no quiero participar en el sistema que viene a constatar que hay ciudadanos de primera, y de segunda. Y mientras la cosa está así, seguirán pasando el cuestionario las parejas ficticias que se lo preparen, o las reales que quieran/deban hacerlo; yo seguiré viviendo amancebada (tan ricamente).
Paradojas de la globalización: Nacer en un sitio o en otro, factor completamente azaroso por otro lado, determinará que tengas más o menos dificultades para moverte por el globo, que tengas comida en la nevera (o nevera), que te deporten, que te registren la maleta en el aeropuerto...
Dada la insistencia con la que tratan los temas de inmigración en las noticias, y la alarma social que se genera, al cuestionario le espera una larga vida. Cuando vuelva a llamarme alarmada mi abuela, para advertirme sobre los matrimonios de conveniencia, le diré:
-Abuela, soy yo quien se casará por conveniencia. Me conviene su inteligencia, su sentido del humor, su ternura; me convienen mis suegros y el resto de mi familia política; sus amigos; me conviene el karaoke, y seguir aprendiendo mandarín con acento Nanjinés.