Octubre del 2007


De viajes y enseñanza
El fin de semana pasado estuve en Tromsø. Más tiempo que en Tromsø estuve en el barco que me llevó y trajo de esa miniciudad norteña.


Hurtigruten


Estar dos días metida en un barco, viendo pasar islas y montañas (y mareándome de vez en cuando) ha sido toda una cura.

Lo mejor del viaje ha sido sin duda éso: el viaje. El camino recorrido, más que el tiempo que pasé en mi destino.

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En Tromsø
estuve en un seminario sobre didáctica. Según las estadísticas, el número de profesores de idiomas menores de 30 años que no tienen ningún tipo de formación en Noruega es del 70% (siendo generosa, pues no quiero especificar demasiado).

No sólo eso: Sólo 6 meses/un año de preparación te "capacita" para enseñar español/ruso/inglés/lo-que-sea en colegios e institutos. Los requisitos para ser profesor son mucho menores para colegios que para institutos.

Por ejemplo, puedes hacer un curso de 6 meses de "Introducción al ruso" y, al salir, siendo apenas capaz de hilar dos palabras, puedes enseñar ruso.

Muchas personas reclaman que el tiempo de preparación sea más amplio: Son, precisamente, los que más se dan cuenta de sus carencias. Estas personas se preocupan por reciclarse, por mejorar su conocimiento de la materia, etc. Otras, en cambio, las que acuden a los cursos sin ganas de aprender "ruso", pero con muchas ganas de entrar en el mundo laboral, se irán a su isla perdida y conseguirán un puesto fijo como docentes, sin que nadie pueda sospechar si están capacitados o no -tal es la necesidad de profesionales que tienen.


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Viene a mi cabeza la pregunta de siempre: ¿Qué es ser un buen profesor? La primera respuesta que se me ocurre, es que ser profesor es tener unos conocimientos y saber transmitirlos.

Hay personas que no saben (no sabemos) transmitir, aunque de nuestra pared cuelguen títulos variopintos que, en teoría, nos capacitan para ello. También hay personas de gran sabiduría que no tienen el don de compartir lo que saben. Por último, hay personas que, aunque no tengan títulos en su pared, saben mucho de algo (lo han aprendido en la escuela de la vida) y son unos profesores geniales.

Ahora bien, cuando una persona carece de los conocimientos de una materia, ¿qué es lo que pueden transmitir a los alumnos? Me pregunto una y otra vez qué hacen esos profesores en sus pequeñas islas durante sus clases.

No quiero extenderme más sobre este tema, ni relatar las historias de horror que me han contado otros profesores. Me quedo con el lado bueno: Con la voluntad de cambiar la situación que reina, y con la actitud de los que saben que uno siempre es un aprendiz, aunque en la puerta de nuestro despacho ponga "maestro".

Nieve
Ya ha llegado la nieve... Sin hacer mucho ruido, ha empezado a cubrir todo.

Nevando --Desde mi oficina --

Ya empieza a cuajar
(La foto superior, la tomé anteayer desde mi oficina.
La foto inferior la he tomado esta mañana).


Esta mañana la bici ha tenido que quedarse aparcada, pues no he comprado aún los neumáticos de pinchos. Durante el rato que estuve esperando el bus, comenzaron a caer pequeños copos sobre mi chaqueta negra. Al fijarme, observé que conservaban perfectamente la forma hexagonal. Al mirar el suelo, vi que estaba cubierto de perfectos cristales de nieve.

No pensaba que llegaría tan pronto la nieve, pero tiene su lado mágico.

Dios mío, ¿qué he hecho?
Vaya, justo cuando me propongo volver a bloguear, resulta que me llega un cargamento de ensayos que corregir (¿descifrar?). Esta tarea convierte las pocas neuronas que me quedan en picadillo.



Tomar decisiones en la vida a veces nos muestra cuáles son las prioridades. Este lugar es de una belleza extraordinaria, tengo un buen trabajo, y mi cuenta corriente está lozana... Sin embargo, tengo la sensación constante de que pinto menos aquí que Bisbal en un anuncio de champú para cabello liso (hacer chistes nunca ha sido lo mío).

Yo pensaba que necesitaba quitarme la espina de Noruega, pues viví aquí hace unos años y la experiencia se vio interrumpida de forma precipitada. No se me ocurrió pensar que, en este tiempo, han cambiado muchas cosas en mi vida, por lo que las circunstancias anteriores quedaban invalidadas.

Aquí me veo, entre islas y montañas y glaciares, pero echando de menos los paseos con mi perro entre cardos y espinos; viendo la tele noruega mientras procuro meterme en la cabeza nuevos caracteres chinos...

Pasaré los meses que me quedan aquí lo mejor posible, aprovecharé para mejorar mi chino, y aprenderé la lección que me ha enseñado el mejor maestro de todos: la experiencia.