De viajes y enseñanza
El fin de semana pasado estuve en Tromsø. Más tiempo que en Tromsø estuve en el barco que me llevó y trajo de esa miniciudad norteña.


Hurtigruten


Estar dos días metida en un barco, viendo pasar islas y montañas (y mareándome de vez en cuando) ha sido toda una cura.

Lo mejor del viaje ha sido sin duda éso: el viaje. El camino recorrido, más que el tiempo que pasé en mi destino.

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En Tromsø
estuve en un seminario sobre didáctica. Según las estadísticas, el número de profesores de idiomas menores de 30 años que no tienen ningún tipo de formación en Noruega es del 70% (siendo generosa, pues no quiero especificar demasiado).

No sólo eso: Sólo 6 meses/un año de preparación te "capacita" para enseñar español/ruso/inglés/lo-que-sea en colegios e institutos. Los requisitos para ser profesor son mucho menores para colegios que para institutos.

Por ejemplo, puedes hacer un curso de 6 meses de "Introducción al ruso" y, al salir, siendo apenas capaz de hilar dos palabras, puedes enseñar ruso.

Muchas personas reclaman que el tiempo de preparación sea más amplio: Son, precisamente, los que más se dan cuenta de sus carencias. Estas personas se preocupan por reciclarse, por mejorar su conocimiento de la materia, etc. Otras, en cambio, las que acuden a los cursos sin ganas de aprender "ruso", pero con muchas ganas de entrar en el mundo laboral, se irán a su isla perdida y conseguirán un puesto fijo como docentes, sin que nadie pueda sospechar si están capacitados o no -tal es la necesidad de profesionales que tienen.


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Viene a mi cabeza la pregunta de siempre: ¿Qué es ser un buen profesor? La primera respuesta que se me ocurre, es que ser profesor es tener unos conocimientos y saber transmitirlos.

Hay personas que no saben (no sabemos) transmitir, aunque de nuestra pared cuelguen títulos variopintos que, en teoría, nos capacitan para ello. También hay personas de gran sabiduría que no tienen el don de compartir lo que saben. Por último, hay personas que, aunque no tengan títulos en su pared, saben mucho de algo (lo han aprendido en la escuela de la vida) y son unos profesores geniales.

Ahora bien, cuando una persona carece de los conocimientos de una materia, ¿qué es lo que pueden transmitir a los alumnos? Me pregunto una y otra vez qué hacen esos profesores en sus pequeñas islas durante sus clases.

No quiero extenderme más sobre este tema, ni relatar las historias de horror que me han contado otros profesores. Me quedo con el lado bueno: Con la voluntad de cambiar la situación que reina, y con la actitud de los que saben que uno siempre es un aprendiz, aunque en la puerta de nuestro despacho ponga "maestro".