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Estamos de lleno en el año de la Rata, que por el momento se presenta algo turbulento. Aquí arriba sigue siendo invierno (es abril y sigue nevando). Si hace tiempo dije que la nieve tenía su encanto, después de 6 meses viéndolo todo blanco lo retiro. Ahora empieza a haber luz; se me está pasando el humor cenizo que he tenido todos estos meses. Lo que más feliz me hace es saber que me quedan pocos meses en este lugar dejado de la mano de Dios. Sorprendentemente, hay seres humanos que se han adaptado a vivir aquí arriba, e incluso más arriba, pero lamentablemente no es mi caso. Mi cabeza está llena de caracteres chinos, de música china. Aunque estuviéramos en una aurora boreal permanente, no podría hacerme a la vida aquí. Siga el año como siga de complicado, este 2008 haré algunas cosas trascendentales: -Largarme de aquí. -Casarme (aunque Sarkozy no venga a mi boda). -Ver los Juegos Olímpicos en varias televisiones a la vez. -Ir a China y quedarme con mis suegros todo lo que pueda. -Construir un nido... Lo que no sé es dónde. -Además he decidido que no tengo suficiente vocación docente, muy a mi pesar. Os dejo con el vídeo que hice durante la Semana Santa, compungida por la orgía sinófoba de los medios occidentales: |
6 de Abril, 2008
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